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martes, 8 de noviembre de 2011



Alas de libélula



En la tierra

infinitos mundos

y uno solo

en el jardín de mi infancia

una infranqueable almena

en mi firmamento

una bellísima sirena

la voz buena

me desvanezco en el arcoíris

de tus ojos

como frías alas de

libélula.







Mas como en los estanques

el agua se eleva

se recoge la sabia

de los almendros mojados

como una gata en un tejado de Zinc

te esperaré siempre

siempre inexplorado.







Ahora que el azahar

se derrama por espinas verdeadas

manantial de caricias

llore el invierno por más siglos

como jirones dorados

mi aliento contra tu aliento

y la saeta penetrada

los cantares del Albaizin

en la garganta muy honda

muy gitana.







Brilla en tu pecho

como diamante en el estío

como pétalos de rosas nacaradas

como alas de libélula plateada

rebrotan de mi invierno frío

al calor de la verde rama

amor que inunda y

desvarío.





                                            Francis.  

                                X24 x3     x2011 







La rosa de los vientos



La rosa de los vientos

el alba tiene como mensajera

fugaz como la estrella

surcando noches frías 

de invierno

el dulce despertar

la anhelada compañía

como luz de un faro

iluminas en la noche de los tiempos

el claro amanecer del verbo

habitas en mi

única pasajera.







Como dunas que viajan

por desiertos ingobernables

cayó el rayo

destemplando el carmesí

de los pétalos de rosa

y no produjo ningún daño

me hago fuerte con tu abrazo

con el arco de tus cejas

y tu sonrisa

como acero que compone

eslabones de cadenas.







Como la sombra

 de un iceberg

a la deriva

 en océanos congelados

corren las noches ingrávidas

y nostálgicas

me desdibujan

los cálidos tonos

de tu voz lejana.





                                               Francis.  

                                  X24 x3     x2011 



















Las edades del hombre





Si las edades del hombre

son como ascuas

que se elevan

en la noche de los tiempos

soy yo cautivo

de las fuerzas naturales

de tu esencia.







Crepúsculo de mi aurora

el mismo aire

que nos envuelve

la misma luz

prodigiosamente embriagadora.







Mas si ahora

ya no te preguntas

los designios

que mueven las

direcciones de los vientos

el reposo en mi morada

el color de las azucenas

en los prados

una presencia nueva

escucha el secreto

de mi nuevo día

contempla, vive y ama.







Me moldeo en los pliegues

de tu piel

en las secretas heridas

 de tu cuerpo.





                                               Francis.  

                                    X24 x3     x2011 























Capítulo



Efemérides de la soledad





En los límites del huracán.



Quiero llenar tu silencio

como la brisa opaca que envuelve

la línea horizontal de los palmerales

en el oasis de tu vida

en la quietud de tus soledades.







Se quiebra la delgada línea

en la desnudez de tu cintura

y se desvanece la inquietud

de los pensamientos

en el cristalino puro de tu ojos.







Como el remanso de las olas

se esparcen en la orilla los

arroyuelos leves y armoniosos

en la ligereza de tu sonrisa

suspiros en el límite del huracán

que mueve impetuoso

mis recuerdos hacia ti.







Que dulce despertar

cuando el mundo se mueve

sin fijar su vista en

nuestro anhelo.







El mundo se mueve sin rutina

y existe en la distancia

dulces nubes

con tu nombre

en su espesura.







Caigo detenido

el aire reposa suave

en nuestros días.





                                           Francis.  

                                  X16 x4     x2011 



               











Observatorio de la melancolía





Nos separa la luz diurna

entre nuestros brazos

y germina el tallo

de la vida.







No existe el desconsuelo

cuando el acto es de valentía

cuando la esencia de la poma

embriaga con racimos

tu dulzura.







Anónimos son la desventura

el ácido sabor del limón

la dulce fruta

en tus labios

enigmáticos

son los tonos de

tu voz en la bruma.







Por extensiones vagas y desérticas

se entregan

los amantes a sus delirios

como una pompa de jabón

se eleva el arcoíris

ya de día te elevas tú

amanecida.







Regresará y me consumirá

la llama y su desdicha

que extraña se hace

la melancolía

que me arrastre su ser hacía

tu centro

y me consuma la pasión

infinitamente vivida.





                                          Francis.  

                                X16 x4     x2011 



                                                      

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